martes, diciembre 05, 2006

Explotación Extrema a los Wanabíes

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Explotación Extrema a los Wanabíes

By Marcos

La Explotación No Reconoce Clases

Wanabí = Del inglés 'wanna be' (quiero ser). Neologismo. Dícese de quienes aspiran a ser como alguien a quien adoptan como modelo, normalmente un personaje de cine o televisión, como actores, súper models, etc. .

También los 'fresitas' o sus imitadores, son explotados por el mismo sistema al que rinden culto fanático.

Once horas al día, seis y a veces siete días a la semana, jóvenes de ambos sexos egresados de 'universidades' privadas e institutos de educación superior, sufren de explotación extrema por parte de las empresas que les contratan, con la esperanza de ascender y convertirse en esos modelos exitosos que ven en películas y series de televisión.

En esos modelos a imitar, ven y dan como reales, grupos de jóvenes que todo lo tienen sin esforzarse demasiado. Ven a sus ídolos en el cine y en la televisión, disfrutar de la vida, llevar a cabo excitantes experiencias, vivir la vida rica y dorada con una facilidad pasmosa.

Incapaces de separar la ficción de la realidad, se inician en una vida de espejismos, ilusiones y falsas expectativas.

La zanahoria que les ponen los medios es precisamente la de llegar a ocupar puestos ejecutivos de alto nivel, gozando de inmediato de altos sueldos, reconocimiento y prestigio, cosa que casi nadie logra, por una simple y lógica razón: Los propietarios o directores de esas empresas, van a privilegiar a sus familiares cercanos o hijos de amigos para ocupar los mejores puestos.

Claro que esto nadie se los aclara a esos jóvenes, esclavos de cuello blanco y bostonianos o de faldas y blazers compradas en Liverpool, quienes comienzan a padecer, a meses de haber egresado de sus escuelas, las consecuencias de horarios extensos de trabajo que les acaba dejando física y emocionalmente exhaustos.

Y estos son los que se consideran afortunados, ya que las estadísticas demuestran que en México, la mayoría de sus compañeros probablemente nunca ejerzan la carrera para que le fueron preparados.

Los Jóvenes Abeja

Si sumamos a esto la compulsión por el 'workout' en el gimnasio, donde pasarán gran parte del tiempo que les queda disponible para esparcimiento y descanso, nos encontramos con una generación de jóvenes abeja.

Sometidos estos jóvenes mexicanos a un intenso lavado cerebro de los medios al servicio de las corporaciones que necesitan sus servicios, se sienten felices mientras continúan creyendo que el tipo de vida que creen haber escogido es el ideal.

Los Chambadictos.

Aunque los chambadictos ((workaholics para los americanos) han existido desde que existe el capitalismo, su imagen ha sido glamorizada y exaltada en estos tiempos de feroz neoliberalismo.

Y cómo no va a ser. Parte del diseño operativo de las corporaciones, depende de mano de obra barata y con largas jornadas de trabajo; los medios alternativos y las organizaciones que defienden los derechos de niños y trabajadores han puesto especial énfasis en los explotados de condición más humilde por ser los más débiles en la escala de empleo.

Pero los empleados pertenecientes a las clases medias, son también despiadadamente explotados y engañados por una deliberada y consistente campaña que idealiza esa explotación, presentándola como virtud.

Así, los anuncios que ofrecen empleo piden que los solicitantes sean `'ambiciosos, dinámicos, emprendedores, dispuestos a progresar a puestos superiores, etc.' lo que describe la autocreencia del muchacho o muchacha en plenitud de su vida, convencido o convencida de que dejar sus mejores años en empleos que nunca serán de primera línea, encierra la promesa de llegar a ser... lo que ellos quieren ser.

Es cuando nace un wanabí.

Los Riesgos que Se Callan

Sylvia Ann Hewlett, presidenta y fundadora de The Center for Work-Life Policy de Nueva York advierte:

"Este paso al que estos jóvenes se someten no es sostenible. Existen muchos riesgos asociados a esto. La caída de calidad en su vida privada es inmensa" explica Hewlett. "Por si esto fuera poco, las mujeres son dejadas atrás porque muchas no pueden soportar por mucho tiempo semanas de 70 horas de trabajo."

El reporte de Hewlett, "Empleos Extremos: El Peligroso Encantamiento de la Semana de 70 Horas," fue publicado por la Revista de Negocios de Harvard.

Los Sacrificios Ocultos

Pero este tipo de horarios requiere sacrificios que resultan intrusivos y destructivos en la vida personal y de familia.

Más de un tercio de los individuos con mejores pagas — éstas siempre menores a sus expectativas — trabajan arriba de las 60 horas a la semana, y la mayoría reporta que están trabajando un promedio de 16.5 horas a la semana más de lo que lo hacían cinco años atrás.

"Este un gran deterioro en la salud personal, sea mediante la adicción a medicamentos para dormir o dietas locas porque no hay tiempo para tener una comida decente," explica Hewlett.

Las estadísticas indican que más de dos tercios de este tipo de empleados no duerme lo suficiente. Y un gran porcentaje está comiendo en exceso, creando un círculo vicioso entre el gimnasio y la aparición de llantitas o un abdomen abultado.

No hay tiempo para cocinar o tomar de manera apropiada una dieta verdaderamente balanceada. Los alimentos tipo bocadillo, ricos en gluten aun cuando se anuncien con contenido de fibra, difícilmente cubren las necesidades alimenticias que tal desgaste conlleva. Y si a eso se suma la pésima costumbre de ingerir productos 'light' endulzados a base de aspartame, llamado también 'el dulce veneno' se completa un cuadro que, en pocos años, llegará a cobrar su cuota en enfermedades degenerativas de todo tipo.

Relaciones Desastrosas

Los empleos extremos suelen dañar las relaciones personales de los wanabíes de una forma muy acusada. Laura Stack, autora de "Deja la Oficina Más Temprano," hace notar que la Academia Americana de Abogados Matrimoniales identifica la preocupación originada por el trabajo como una de las cuatro causas principales para el divorcio.

Para llevar una relación más o menos estable, los chambadictos requieren como contraparte a un santo o una santa, y de preferencia, alguien que pueda ajustarse a su exigente horario de trabajo y a las consecuencias devastadoras que este suele tener en cuanto ánimo y energías en el tiempo propio personal.

Las estadísticas indican que la mayor parte de esos jóvenes abeja en cinco años se verán obligados a cambiar de trabajo, principalmente por el desgaste físico y emocional al que han sido sometidos.

Muchos de ellos, caerán al cabo de los años en alcoholismo en diversos grados, en las llamadas drogas recreativas y en tabaquismo, y el 60% o más acabarán divorciados o sin relaciones personales estables.

Estrés, el Distintivo de los Wanabís

Es la ley de la selva. O peleas o huyes, y la mayor parte de los wanabíes están condicionados desde la infancia a luchar, a destacar y a competir, saliendo ganadores a cualquier costa, 'valores' propios del capitalismo salvaje conocido como neoliberalismo.

En sistemas escolares privados que se dedican a consentir y apapachar hasta a los más mediocres — en una prestigiosa escuela primaria de la Ciudad de México, la política es entregar diplomas por diversas razones al cien por ciento de los estudiantes, independientemente a su desempeño —, se implantan a los niños convicciones falsas que llevan a tomar la falta de ascenso o promociones como un fracaso, generándoles estrés, mucho estrés.

El que no Transa, no Avanza

Hace unos quince años, la rectoría del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, ordenó un estudio confidencial debido a que, en una encuesta tomada semanas atrás en su estudiantado próximo a graduarse, para averiguar cuál era el 'motto' o el lema al que estos jóvenes dedicarían su vida, arrojó que la frase 'El que no transa, no avanza' era con mucho, la más preferida por ellos.

Esto preocupó sobremanera a la rectoría, más inclinada a valores tradicionales, e intentó ésta saber cuáles cambios eran necesarios en el plan de estudios para aplicarlos a la brevedad.

Una de las especialistas a cargo de dicha investigación confidencial, reveló que la ausencia de valores en esos jóvenes parecía ser resultado de una educación que les había sido inculcada desde la primaria, y que la filosofía conocida como 'pragmatismo' era elogiada por sus mayores.

Como es sabido, en el pragmatismo se preconiza la toma de decisiones más eficientes y productivas hacia quien quiere ser beneficiado, sin reparar en asuntos de orden moral como son la solidaridad humana, la compasión o la honestidad.

Y la especialista reveló el horror que esto causó en ciertos directivos de tan prestigiado instituto. 'Obviamente, si esto se divulgara, la rectoría negaría todo dado que aunque no es el Tec el directamente responsable de esta lamentable forma de pensar de sus alumnos, sí se sienten de alguna manera frustrados porque la educación de tipo superior que se les proporcionaba, no lograba anular esas ideas tan contrarias al espíritu cristiano de los directivos del Tec.'

La Depresión Anunciada

Como en toda competencia, siempre existe un ganador, y lógico es suponer que habrá muchos perdedores. Para los wanabís es intolerable ser de los perdedores, pero es aquí donde el sistema muestra su necesaria falla: No puede dejar que todos alcancen la zanahoria, es imposible y resulta contraproducente.

Ergo, habrá siempre muchos deprimidos. En México, los libros 'light' de autoayuda para combatir la depresión se cuentan entre los más vendidos. El problema es que normalmente estos libros prestan una ayuda muy relativa o de plano no funcionan y es cuando entran en acción los masajistas holísticos, los terapistas y los sicólogos... y años de sesiones de masaje y terapias de todo tipo.

El Sueño Imposible

Los directores de Recursos Humanos de las empresas, reportan los problemas que provoca la exigencia desmesurada por destacar de estos jóvenes wanabíes: Esperan, al poco tiempo de su ingreso, incentivos, recompensas y estímulos similares a los que recibieron de niños en su escuela; desean incrementos sustanciales en el corto plazo en sus salarios, y esperan tener pronto su propia oficina con asistente ejecutivo o ejecutiva para que les prepare el capuchino.

"Nos vemos obligados a inventar promociones placebo, entregándoles premios y distintivos que alimenten su enorme ego, y esto consume mucho tiempo y recursos de la empresa" - nos informa un destacado profesional en Recursos Humanos que nos pidió guardar su anonimato. "Pero no tenemos fácil solución, porque cuando nos llegan recién egresados de las escuelas y universidades, ya llegan con esas aspiraciones como una exigencia de vida... y cumplir esas expectativas para todos, es imposible. Eso no existe ni ha existido jamás."


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